Artículos y análisis de LIFT Leasing.

Al terminar un leasing se abren tres caminos, y la mayoría de las empresas llega al último mes sin haber decidido. Para entonces las condiciones ya estaban fijadas desde la firma.
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Dos ofertas de leasing con cuotas parecidas pueden costar muy distinto. La cuota no es un precio: es una suma de piezas con dueños distintos, y una de ellas ni siquiera aparece en el recibo mensual.
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El equipo tecnológico no se vuelve obsoleto el día que se descompone, sino el día que su fabricante deja de sostenerlo. Esa fecha ya está escrita, y no la escribe tu empresa.
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Elegir bien el plazo de un leasing no es buscar la cuota más baja. Es lograr que pagues el activo mientras te produce, sin que la cuota ahogue tu flujo.
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Comprar un activo inmoviliza capital que tu operación podría necesitar. El leasing te deja usar el activo sin descapitalizarte.
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Ambos te permiten usar un activo sin comprarlo de golpe, pero responden a necesidades distintas. Saber cuál elegir protege tu flujo de caja y tu estrategia.
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Tienes capital atrapado en activos que usas todos los días. El leaseback lo libera sin que tengas que dejar de usarlos.
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Tus equipos, vehículos y maquinaria no son gastos: son bienes de capital que producen valor. La diferencia está en gestionarlos como un portafolio (con función, control y retorno) y financiarlos sin agotar tu liquidez.
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Muchos profesionales frenan su crecimiento esperando a tener todo el capital. El leasing permite usar bienes de alto valor sin descapitalizarte: creces con el activo trabajando desde el primer día.
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